Este artículo existe porque hay otros artículos que ofrecen soluciones a la ansiedad por comer como: masticar chicle, comer cada 3 horas o demonizar algunos alimentos.

No voy a esperar más para decirte que esto son parches y que no funcionan para la grandísima mayoría de nosotros.

Si estás aquí probablemente ya hayas probado estos “trucos” y te hayas dado cuenta de que lejos de ser una solución pueden causarte más estrés.

Durante las próximas líneas quiero:

  • Ayudarte a reflexionar sobre el motivo profundo de tus explosiones de hambre repentinas.
  • Regalarte consejos para mejorar tu relación con la comida desde el punto de vista de la psicología.
  • Ayudarte a valorar en qué momento sería conveniente que te apoyaras en un profesional.
Ansiedad por comer

Puedes llegar a pensar:  “a mi la comida me da ansiedad”

Pero esto es un error.

¿La comida te da ansiedad o más bien la ansiedad te provoca “hambre”?

¡No es lo mismo! 

Claro que no. 

Cuando dices “la comida me da ansiedad” pones el foco en la comida. Cuando dices “la ansiedad me provoca hambre” pones el foco en la ansiedad.

Ansiedad por comer

Primer enigma resuelto: la comida se declara inocente.

¿Qué tiene que ver el hambre emocional con la ansiedad por comer?

Ansiedad por comer

A la ansiedad por comer también se le conoce como HAMBRE EMOCIONAL, así que parece que las emociones tienen algo que ver en todo esto.

¿Significa eso que la ansiedad por comer es pegarse atracones cada vez que se siente alegría, tristeza, sorpresa, asco o cualquier otra emoción?

No del todo. Te cuento por qué.

MASTICANDO EMOCIONES

Si sufres ansiedad por la comida, ya conoces el hambre irracional que se asienta en tu mente en forma de galleta gigante y no se va hasta que le das lo que ha venido buscando: sensación de control y certidumbre.

Porque sí, la ansiedad por la comida al igual que la ansiedad generalizada, nace de la necesidad de controlarlo TODO: tu peso, esa declaración de la renta que te trae por el camino de la amargura, o ese jefe que no te valora como te mereces.

Pero al igual que las personas con ansiedad generalizada buscan recuperar su sensación de control quedándose en casa o viendo una y otra vez la misma serie, cuando sufres de ansiedad por comer recuperas el “control” a través de la comida.

Cuando el hambre aparece, solo puedes pensar en masticar emociones dolorosas. Para poder digerir:

Ansiedad por comer
  • Ese trabajo que no te satisface.
  • La soledad y el aburrimiento.
  • La repulsión por tu cuerpo.
  • La sensación de fracaso.
  • El miedo a la crítica y al rechazo.
  • Una ruptura de pareja.
  • La ansiedad que te genera tu grupo de amigos.

EL ORIGEN DE TODO: investiga tu pasado.

Partiendo de la base de que la comida no es ni buena ni mala, sino que simplemente ES, debemos averiguar qué asociación mental has creado para que percibas la comida como:

Anclaje en la niñez por ansiedad con la comida
  • Una recompensa a un mal día.
  • Un consuelo ante una ruptura.
  • Un castigo ante un problema que te ha generado culpa o malestar.

Recuerda que la ansiedad nace de una necesidad excesiva de tenerlo todo bajo control y deja de ser un sistema de supervivencia biológico.

Entonces la comida aparece acompañada de eso que tanto te está faltando: certidumbre y bienestar.

Pero como ya hemos dicho, la comida no es ni tu amiga ni tu enemiga.

Entonces…

Súbete a la máquina del tiempo y viajemos juntas al pasado:

  • Habla con tus familiares sobre tu relación con la comida cuando eras un niño/a: ¿No querías comer? ¿Te pusieron a dieta con 8 años? ¿Recibías regalos si te comías todo lo que había en el plato?
  • Identifica qué referentes tenías y tienes para descubrir si estás repitiendo patrones: ¿Has visto cómo tu madre saltaba de dieta en dieta? ¿Tal vez tu padre restringía sus comidas durante la semana para darse atracones durante el fin de semana?
  • Haz un viaje por tu niñez y/o adolescencia e intenta recordar qué significaba la comida para ti: ¿Te daba vergüenza comer delante de tus amigos? ¿Solías compensar una comilona con un día de ayuno? ¿Comparabas tus hábitos alimentarios con el de tus amigos?

¿Y QUÉ HAGO con mis emociones?

1- A LA CAZA DEL FANTASMA: identifica el hambre emocional

No te preocupes porque te lo he puesto muy fácil para que puedas cazar al hambre emocional cuando aparezca. Hazle una foto a esta lista y consúltala siempre que quieras. 

Se tratará de hambre emocional y deberás pasar al punto dos (que encontrarás más abajo) cuando:

  • La necesidad de comer aparece repentinamente
  • No puedes dejar de pensar en productos altos en azúcares o grasas.
  • En tu mente aparecen imágenes de comida y empiezas a sentir la necesidad irracional de ir en busca de la primera máquina de vending.
  • Aparece la sensación cuando estás bajo estrés y en un estado de nerviosismo.
  • Te extraña sentirte así porque hace escasos momentos que has comido.
  • Tu primer pensamiento no es “necesito comer” sino “a ver que puedo picar”.
  • Tu cuerpo no te lo ha pedido: no es tu estómago rugiendo, es tu mente inquieta.
Ansiedad por atracones de comida.

En lo más profundo de ti, sabes si realmente se trata de tu cuerpo pidiéndote energía o tus emociones pidiéndote paz.

2- NEGOCIA CON TUS EMOCIONES: escúchalas

Busca algo que te guste para evitar la ansiedad por comer.

ESCRÍBELO PARA GANAR TIEMPO Y CLARIDAD

  1. El detonante: escribe en un papel qué ha ocurrido momentos antes (una discusión, alguien te ha gritado en el metro, te has sentido excluido/a del grupo, no te entraba ese pantalón que hacía tiempo que no te probabas…).
  1. Crisis vitales: reflexiona sobre cuál es la situación de vida por la que estás pasando (una ruptura, insatisfacción laboral, sentimiento de soledad e incomprensión, duelo…).
  1. Rompe con la inercia
    • Cuenta de 10 a 1 (sí, al revés), de esta manera dejarás de alimentar el círculo vicioso de tus pensamientos negativos.
    • Toma respiraciones profundas y controladas.
    • Haz algo que te guste como: leer, pasear o bailar (aunque al principio te cueste).

Trastorno de Conducta Alimentaria por atracón (TCA) al acecho

Ansiedad por comer

<< SE ME HA IDO DE LAS MANOS >>

A estas alturas ya conoces qué hay detrás de la ansiedad por la comida y por qué es humanamente imposible mejorarla con un chicle o bebiendo mucha agua.

Se trata de un trastorno que mantenido durante un tiempo prolongado, multiplica las posibilidades de convertirse en un trastorno por atracón (el más común y aceptado por la sociedad).

Viaja hasta la raíz, por muy incómodo que parezca.

Ser honesto/a contigo es el primer paso para aceptar que hay algo que no está funcionando del todo bien, aunque todavía no tengas muy claro qué es. Aunque una de las causas podría ser entre muchas otras, síntomas de una crisis de pareja

Pide ayuda psicológica cuando se repita este círculo vicioso y sientas que no puedes controlarlo:

Ansiedad por comer

El sentimiento de culpa o la sensación de fracaso cuando has cedido a los impulsos, incrementa tu fatiga mental, lo que te lleva a una falsa necesidad de comer más para conseguir energía y bienestar.


Y el círculo continúa hasta que aprendes cómo gestionar tus emociones desde la raíz: quién eres, quién no eres, y cuál es el conflicto emocional que cohabita contigo.

La mejor manera de obtener una alimentación natural y saludable es la cocina energética de Montse Bradford, pionera en alimentación consciente desde hace más de 40 años. Te enseña qué alimentos debes evitar y cuáles debes comer para llenarte de energía estable en tu día a día.

Espero que este artículo no tan solo te haya ayudado momentáneamente, sino que te sirva de trampolín para continuar analizando lo que te ocurre y por qué actúas de una manera u otra.


Deseo que sea la palanca que necesitabas para, reconocer hasta qué punto la comida está entorpeciendo en tu equilibrio emocional, mental y físico.


Si tienes sospechas de que has entrado en una dinámica que te hace sufrir háblalo.


Yo estaré aquí para cuando lo necesites.

Y recuerda, la comida no es ni tu aliada ni tu enemiga, sino que acudes a ella en un momento de intensidad emocional, insatisfacción o estrés.

Por ello trabaja por identificar qué es lo que hay en tu vida que te genera esas emociones.

Muchas gracias por llegar hasta aquí. Si te ha gustado el post y crees que le puede ser útil a alguien que conozcas, compártele este artículo. Colaborar y ayudar es uno de los elementos que mas nos satisface como seres humanos.

ESCRÍBEME Y CUÉNTAME TU EXPERIENCIA PARA PODER AYUDARTE.

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